Presentación de la gama Ducati Strada

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El motero, por definición, es un personaje difícil de definir. A los que amamos el mundo de las motos, a los que disfrutamos con estos “cacharros” de dos ruedas, es difícil que puedan definirnos con exactitud, pues la variedad de formas en las que podemos llegar a disfrutar del mundo de la motocicleta es tan amplia como maneras hay de cortarse el pelo.

De todas ellas, una de las más extendidas es la del rutero, ese que no se ve harto de hacer kilómetros, que disfruta en las carreteras pequeñas de montaña visitando pueblos perdidos o metiéndose en una gran ciudad a la que llega por primera vez. La libertad que aporta la moto para hacer viajes a lugares que no conoces es absoluta, al margen del placer que lleva intrínseco el hecho de montar en moto. Las marcas lo saben y por ello, dentro del espectro de motocicletas que ofertan, una tajada importante se la llevan aquellas que por su configuración ofrecen detalles que un viajero valora para decidirse por una de ellas.

Ducati es una marca que se ha identificado desde siempre con la faceta más deportiva de la motocicleta. Sus éxitos indudables, tanto en el WSBK como en MotoGP, hacen que asociemos su imagen de marca a productos destinados a clientes a los que les van las sensaciones fuertes o que las utilizan directamente para competición, como su última creación, la Panigale.

Pero algo está cambiando en Ducati. Es cierto que algún escarceo tuvieron dentro de la gama “touring”, como aquellas ST# pero sin demasiada repercusión. Ahora nos presentan otra forma de enfocar el tema. Con una amplia gama de posibilidades, pretenden satisfacer a una clientela que quiere saber que lleva una Ducati, que no renuncia a los valores que representa, tales como deportividad, ligereza, tecnología aplicada a la moto y un diseño como solo los italianos saben hacer.

Para ello se han puesto las pilas y han lanzado una ofensiva que pretende llamar la atención al que ha sido ducatista toda la vida y al que valora la posibilidad de tener una moto para salidas de fin de semana, para diario, ir al trabajo o al fin del mundo.

Con la denominación “strada” nos ofrece tres líneas posibles, Hyperstrada, Multistrada y Diavel Strada. Son tres modelos conocidos, pues la Hyperstrada es hermana de las Hypermotard pero presenta una configuración que le permite cierta capacidad de carga con sus maletas semirígidas y más comodidad de marcha gracias a la pantalla. La Diavel, además de una pantalla regulable en altura, va equipada también con maletas semirígidas y ofrece un respaldo para el acompañante junto con una generosa pantalla que protege muy bien del viento. Ambas son derivadas de modelos que si bien no están concebidos inicialmente para tragar kilómetros como un salvaje, con las modificaciones aportadas por la marca sí que se adaptan para determinadas salidas, sin pretender ser grandes ruteras, pero no renuncian a un uso “touring”, solo o acompañado. Digamos que ofrecen lo que sus hermanas “standard” con el plus de facilitar las cosas en otro tipo de usos. Personalmente me agradó muchísimo la Diavel, resultando muy cómoda y con la que tuve la sensación de poder hacer kilómetros y kilómetros sin parar.

Pero la reina de la fiesta se llama Multistrada. Quizás el término que mejor la define es “excelente”. No se trataba en esta ocasión de hacer una prueba al uso de una moto concreta, sino de comprobar de forma general cuál es la apuesta de Ducati para satisfacer a un amplio abanico de usuarios. Pues bien, siguiendo esa premisa, nos ofrecieron la posibilidad de montar en cuatro versiones distintas de Multistrada, con diferentes niveles de equipamiento, desde el más básico hasta la más equipada como es el modelo 1200 S Granturismo. La inmensa capacidad de carga de sus maletas, la posición sobre la moto, lo ligera que se siente, su manejabilidad, la tecnología que ofrece a sus afortunados dueños, con tres tipos de conducción programables, niveles de control de tracción y ABS, suspensión electrónica adaptativa, luces led, arranque sin llave, etc… (ya digo que haría falta una prueba a fondo para poder hablar de todas sus bondades) hacen que alguna germana que plaga las carreteras por donde circules, tenga ahora una competidora seria, muy seria.

Y es que, como decía antes, algo está cambiando en Ducati. Abrirse a otro tipo de usos, querer estar presente en otra gama de motocicletas, presentarse ante otro tipo de moteros con una gama de productos atractiva y donde poder elegir ha supuesto diversificar su oferta, con motos bien diferentes que responden a diferentes demandas pero con algo que aún mantienen, algo que bajo mi opinión es ese valor añadido que un objeto tiene cuando una de sus características lo hace único, distinto y en este caso está claro y se define en tres sílabas: Ducati.

Agradecimientos: somoslamoto.com

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