Manolo Fernández, firma invitada en PcMoto.Net

Es muy fácil olvidar que el peor piloto del mundo es capaz de subir tres marchas y bajarlas en menos tiempo y sin errores que, probablemente, cualquiera de los que puedan leer este artículo, no te digo ya que el que lo escribe, que cuando frena “fuerte” tres veces seguidas ya tiene los hombros y antebrazos cargados y se dedica a ir por la carretera de turno soltando el puño izquierdo para descansar la mano del embrague como cuando Salinas se miraba la bota tras fallar un gol a puerta vacía.

Álex Rins y Lorezo Baldasarri
Álex Rins y Lorezo Baldasarri – Foto: © Pons Racing

Y como es muy fácil olvidar esto, es muy fácil caer en la trampa de no dar mérito a lo que hacen todos y cada uno de los pilotos que vemos en el Mundial, el de SBK o MotoGP, en la categoría que sea. Es muy fácil olvidar que hablamos de palabras mayores, de niveles de concentración y fortaleza mental fuera del alcance de los mortales, de movimientos tan rápidos que son mecanizados y memorizados por los pilotos porque el suelo va más rápido que la decisión de hacer uno u otro movimiento, el mismo suelo que está muy duro y sobre el que todos estos se abalanzan como posesos confiando que todo vaya bien y la moto les permita mantener la inclinación. Luego, además, improvisa y adelanta al que tienes delante en un momento dado. Es muy fácil olvidarlo, y a veces conveniente para volver a sorprenderte con las carreras.

Voy a reconocer que tras las citas de la República Checa e Inglaterra, sobre las que no escribí ni opiné nada (sorry pcmoto) estuve tentado de poner a caldo a Alex Rins al tiempo que ensalzar al francés Johann Zarco, no sabía bien si por criticar a Rins o por ensalzar aún más a Zarco de la admiración que le vengo profesando desde su muy buen debut en Moto2 con aquella Speed Up. Zarco ha pasado de ser el tonto del Mundial (recordemos aquel segundo puesto contra Nico Terol en 125 cc intentando parar al valenciano con la mano en la misma línea de recta de, precisamente, Misano) a ser una referencia mundial de éste deporte por su pilotaje y exquisitez a la hora de no morderse la lengua en Rueda de Prensa con una educación y respeto inauditos en los tiempos modernos (Si Rossi y Lorenzo leen esto, que se sientan por aludidos gracias al ridículo mundial que ofrecieron el otro día enzarzándose sólo y sólo delante de periodistas y biográfos tras estar compartiendo box todo el año y resolver sus cosas en la intimidad. Más ridículo aún ver cómo ambos pilotos se quejaron de la competitividad de alguno de sus rivales, quizá esperan que les pidan permiso para adelantarles en el futuro próximo).

Johan Zarco
Johan Zarco – Foto: © Ajo Motorsport

Lo que más me gustó de Zarco es su personalidad Jekyll & Hide, su corrección fuera de pista y su competitividad extrema dentro de ella aún cuando tiene motivos para pilotar de una forma conservadora y pelear por el título sin meterse en espectaculares luchas de pista. Algo que el escribe esto venía echando de menos en Alex Rins y que veía como su rendimiento en pista bajaba y bajaba al ritmo de otros ilustres lo bajaron cuando tuvieron su plaza en MotoGP asegurada, y me viene a la cabeza los casos de Bautista y Simoncelli en 2009. Hasta el domingo pasado, en el que terminé suspirando por no haber escrito esto antes y recordar que Rins está aún recuperándose de una fractura e clavícula (ay mis hombros tras tres frenadas!!!). Con pundonor y hambre de victoria, jugándosela con el local Baldasarri hasta las últimas curvas (qué estilazo el de este chico guardando la aerodinámica aún en curva como en las viejas 125). Las circunstancias más o menos justas o injustas sobre Zarco y su sanción en Silverstone han llevado a Rins a volver a luchar por el título, pero acompañadas de esa ambición a la altura del talento que muestra el francés y que tanto me gusta.

Dani Pedrosa
Dani Pedrosa – Foto: © Repsol Media

Y otro al que nos ha resultado fácil olvidar este año ha sido a Dani Pedrosa. En el enésimo año en el que Dani lo tenía de cara para luchar por el Mundial todo le ha salido mal. El 2016 es, sin duda, su peor año en MotoGP (junto con el segundo peor de Lorenzo y los pésimos bagajes en puntos de las Ducati, con uno de los peores de Dovizioso y uno de los típicos de Iannone) con un sinfín de taras técnicas que o no se pueden solucionar (y hablo del conocidísimo por todos problema de su altura y peso que según la carrera o año es un hándicap o no). Con un diseño de motor congelado (y según Pedrosa, su gran hándicap de este año), con un sinfín de evoluciones que no han conseguido mejorar sus sensaciones, con un equipo técnico con el que no se entiende y que ha decidido reestructurar de cara a 2017, con una dedicación fuera de toda duda por parte de piloto durante todo el año, Dani Pedrosa (y su eventual equipo de trabajo) deciden volver un paso atrás y terminar el año con la moto que no le permitía ir rápido. Por lo menos hasta que Michelin y su nuevo perfil del neumático delantero le da a Pedrosa un ritmo unas 7 décimas más alto que el mostrado durante los entrenos y lo convierte en el Superman más Superman de todos los Supermanes con la peor versión de su moto mala de 2016 (si mal no lo he entendido…)

Así pues, mis disculpas y felicitaciones a Alex Rins, y sobre todo, mi enhorabuena a Michelin por el triunfo que Pedrosa consiguió en Misano. Porque atribuir ésta victoria a Pedrosa en vez de a Michelin es como decir que el piloto no ha demostrado el mismo nivel de compromiso en cada carrera viendo que ni la moto ni el equipo han evolucionado ni cambiado, y aquí nadie duda del compromiso de Dani. Así que gran carrera, neumático delantero Michelin.

¿Verdad?

 

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