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Dpto. Prensa MotoGp
Está claro que la calidad de un equipo viene marcada por el peor de sus componentes. Del mismo modo que somos capaces de gastarnos un pastizal en una pantalla de televisión de 50 pulgadas para ver copias horribles de películas grabadas a mano en el cine, no me entra en la cabeza como en el campeonato que alza la bandera de los prototipos, el desarrollo tecnológico y la evolución continua en busca de la perfección, caiga en el despropósito de no calcular el neumático idóneo para unas máquinas de precisión.

¿Para qué queremos motos factory, open, production racer, CRT, clase a, clase b por fascículos o como queráis llamarlas, si fallamos en aquello con lo que entran en contacto con el asfalto?

Lo sucedido en Phillip Island por la incompetencia manifiesta de Dunlop y Bridgestone es un error monumental que esperemos que no se vuelva a repetir.

No se cuantos puntos del carnet les quitaran a estos por esta chapuza, alguna penalización deben tener, pero ya se preocupó la dirección del campeonato de salvarlos el pellejo. ¡Y encima lo venden como un nuevo desafío!

No señores, los suministradores tenían que haber aparecido con un avión lleno de gomas en condiciones, como hacía Michelin en los tiempos de libre elección.

Es un error hablar de seguridad y no asumir que han sido protagonistas de un esperpento absoluto.

Por no ser valientes y asumir el error, nos sacamos de la manga el flag to flag. Inventada la ley, inventada la trampa. ¿Me dices que pare en la vuelta x porque llevo unos neumáticos de pichiglass?, pues entro cuando creo conveniente. Márquez vulneró una norma decidida esa misma mañana, todo un record de precocidad para añadir a su palmarés.

Y se llevó una sanción inventada ¿esa misma mañana? ¿en ese momento?

Espero que los responsables de los equipos de Moto2 y MotoGp exijan algún tipo de compensación en concepto de daños y perjuicios que, al menos , sirva para que todos se pongan las pilas.

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