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Bienvenido de vuelta, Valentino

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No sé muy bien cuando fue el momento en el que todo se confundió y todo se solucionaba apelando a la seguridad en las carreras. Creo que fue en el momento en el que el nivel de rivalidad de MotoGP fue tan grande que la susceptibilidad de los pilotos y de los fans superaban sus propias posibilidades, las del campeonato y las de la prensa tornándose todo en un «o conmigo o contra mí» escudado en la excusa de la seguridad.

No sé muy bien en que consiste la seguridad en las carreras, sólo sé que todo lo que se pueda mejorar, evitar y dejar de mirar a otra parte (como ocurrió con las escapatorias de la curva 11 de Montmeló) es trabajar por la seguridad activa de las carreras, y digo activa porque el inmovilismo, el dejar pasar las temporadas mientras no ocurra algo y las reacciones a destiempo es imprudencia activa por pasividad. La seguridad en carreras empiezan por instalaciones adecuadas a este deporte (aunque luego vengan coches raros a competir), inversión en esas instalaciones y trazados adecuados con escapatorias que sean capaz de frenar a la moto y piloto antes de un muro o antes de que vuelvan a pista; y terminan por la sapiencia y saber estar de los pilotos en pista de Dirección de Carrera en su despacho haciendo un trabajo digno sin los más que (al menos para mí) evidentes prejuicios según pilotos o categorías.

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Situaciones como las vistas en el pasado con los malogrados Tomizawa o Simoncelli son, bajo mi punto de vista, inevitables. Otras situaciones similares vividas recientemente son muy evitables, por muchas cortinas de humo en forma de informe oficial de la FIM se quieran levantar.

Otra cosa es que adelantar se haya convertido en poco menos que un insulto al deporte o al aficionado, y que MotoGP se convierta en un deporte en el que el piloto haya de resignarse al ritmo en carrera que sea capaz de hacer en función de las posibilidades técnicas de su moto y equipo y las propias de su pilotaje. A todo aquel que le guste esta última definición le recomiendo algo que seguro le encantará: se llama Fórmula 1.

Una Fórmula 1 que el propio promotor del Campeonato quiere evitar a toda costa frenando a embestidas las diferencias técnicas que puedan desarrollarse entre marcas para tener precisamente lo que vimos en Australia: a seis o siete pilotos pilotando al límite para conseguir el mejor resultado posible. Lo que viene siendo una carrera de la ostia.

Y cuando tienes a varios pilotos al límite, la ingenua y supuesta caballerosidad de esperar a la última vuelta, la ingenua y supuesta resignación de conservar el ritmo propio y que el resto se vaya no tiene lugar: lo que tiene lugar es que un deportista de élite en la élite aproveche para adelantar y mejorar su posición cuando y cada vez que pueda. Y el que sea valiente, que le diga a uno de éstos que no puede hacerlo porque no resulta elegante ni seguro, a ver qué contestan.zarco

Personalmente, me encantan los pilotos que son capaces de alcanzar resultados molestando a los demás, es un arma lícita y en el que se ve el talento y la ambición de cada piloto que no cuenta con las armas idóneas para marcarse un Rainey. Es en lo que se basa una categoría que a todos nos encanta y que se llama Moto3, es lo que nos encantaba de Iannone en Moto2 (y en MotoGP cuando no se le va la pinza) y es lo que separa los cracks de los locos, saber adelantar al límite sin liarla. Y sobre todo, saber que puedes ser adelantado en cualquier momento porque tal y como Rossi se refirió a Pedrosa en Aragón, no vas sólo en pista.

Nos hemos divertido de lo lindo con los duelos entre Dovizioso y Márquez en Austria y Japón (curiosamente, cuando no gana Márquez estos duelos al límite le gustan a todo el mundo) y nos hemos divertido horrores con la carrera de Australia.

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Foto: © Ducati Press

Tiene razón Valentino Rossi al decir que a la categoría han llegado pilotos muy agresivos como Iannone, Márquez o Zarco (Zarco le magnifique!!) lo que ha cambiado las reglas del juego. Éste ya no es ese juego de caballeros rápidos como el sonido que imponían su mejor ritmo en pista dándonos como resultado (modo sarcástico «on») temporadas tan espectaculares como la 2012 (modo sarcástico «off»). Y si bien en MotoGP vimos un par de momentos muy al límite entre Zarco, el mismo Rossi y Márquez, todos con todos, o si bien Jorge Martín en Moto3 debería llevarse un buen tirón de orejas por parte de los del despacho de Dirección de Carrera, lo cierto es que han vuelto los tiempos en los que a veces, para ganar, hay que correr como en Laguna Seca 2008, y exigir que la seguridad se base en unas instalaciones a la altura del espectáculo.

Si Valentino Rossi declaró tras la carrera que si éste es el juego, que aceptamos que en pista todos pueden adelantar a todos, que juguemos todos, sólo me cabe decir con toda la admiración posible a un tipo que no tiene ninguna necesidad salvo la propia ambición de estar ahí, bienvenido de vuelta a casa Valentino, te estábamos esperando.

@mnlt15

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