Manolo Fernández analiza el Gran Premio de Italia

Ducati

Mapping 9: “Lo siento mucho, no me he equivocado pero no volverá a ocurrir”. Como un Juan Carlos cualquiera vimos a Danilo Petrucci, ganador por justicia del GP de Italia de MotoGP, excusar y dejar su primera victoria en GGPP’s para ponerse al servicio de la marca y de su principal activo, Andrea Dovizioso, al que promete no restarle más los puntos que él mismo se está mostrando más o menos incapaz de ganar por sí mismo. Si bien es cierto que Ducati ha tomado su decisión, ha optado por un resultadismo tan italiano que vale Mundiales de motociclismo, de fútbol o de Fórmula 1 y que para nada es criticable, habría que pararse a pensar en si sus pilotos están a la altura del resultadismo que la marca ha elegido como estrategia anti Márquez.

Y estoy bastante convencido de que en Ducati no andan muy contentos tras el GP celebrado en el bellísimo (oh sí, pronunciado como en “El ritmo de la noche”) circuito de Mugello en el que, sin embargo, lo demostraron absolutamente todo. Demostraron, de largo, tener la mejor moto de la parrilla y haber superado todos los fantasmas que hicieron de la Ducati aquella moto que, a igualdad de neumáticos, sólo el talento de Mr. Stoner podía contener, pudimos ver durante 23 bellísimas (recuerden la pronunciación adecuada) vueltas como la Ducati no sólo es la bicha que más corre, tracciona y acelera sino una de las que mejor gira (la comparación con los cambios de dirección de Marc Márquez, con la forma de redondear las curvas frente a las trazadas por “tramos” de Márquez lo dejaron bien claro), ya sea por chasis, por reubicación del motor, por aerodinámica o porque desde Audi han dejado de Luigi Dal’Igna cumpliera un sueño cuyo presupuesto negaron a Preziosi, lo cierto es que la Ducati es la mejor moto de la parrilla (siempre y cuando no sean las motos del Avintia, a los que dan la sensación que les han vendido la moto que no era, o que ya sabemos por qué eran tan baratas… las Ducati de segunda mano ya se sabe).

Y dentro de que la Ducati quizá, a mi nulo entender y desconocimiento, me parece la mejor moto, la más completa y la más fácil de llevar (ahí están los resultados y las actuaciones de los pilotos Pramac), Mugello dejó en pelotas la estrategia de Ducati de sumar puntos, la estrategia del piano piano, la estrategia de una cesta llena con los huevos de Andrea Dovizioso. Un resultadismo que depende de los resultados en momentos claves de Dovi y que no se están dando (salvo Qatar) y en el que el conformismo de “encontrar el momento de atacar” o de “no arriesgar aún” es una pelicula que bien conocemos por estos lares, que te garantiza subcampeonatos cuando tienes la mejor moto y el mejor equipo volcado sobre tí y que la mitad de las veces tienes que defenderte del tercero en la tabla para terminar segundo del año. Visto lo que Dovi demostró en Mugello, incapaz de defender ni una sola frenada en San Donato frente a Petrucci o Márquez, soltando el acelerador cuando tenía la posición ganada a Márquez,  Dovi puede que sea la pieza más débil del plan resultadista de Ducati o lo que es lo mismo, Dovi puede que sea un gran piloto y puede que no sea un Campeón, sino que lo sea su moto y equipo.

Repsol Media

Mapping 99: Hablando de grandes frases de MotoGP, el dueño de la anterior Jorge Lorenzo lo está pasando realmente mal y quizá en el peor año para serlo, no por la atmósfera creada desde que le dijera a Domenicali “I am a Champion” y todas las expectativas de su llegada a Honda, que también, sino porque éste 2019 parece el peor año para que te falle lo más mínimo con lo apretado de la clasificación, algo que para mí también empeora sobremanera la situación de las Yamaha. Hasta los que más defendemos la calidad de Lorenzo sobre una moto estamos realmente mosqueados (máxime viendo una buena, y bastante puntual, actuación de Takaaki Nakagami en Italia) y seguramente que en Honda también están bastante moscas por la manera que se lo han llevado a Japón, directamente desde Mugello para recibir sus indicaciones directas y en situ en la fábrica de Honda. Ahora falta saber si Jorge está en Saitama para trabajar directamente y en situ con la fábrica (como ya hicieron con Marco Simoncelli, por cierto) o si va a haber un mayor folclore de tipo contractual.

Inicios de temporada altamente decepcionantes aparte, basta con ver cómo Marc se pelea con la Honda (comparado con la “suavidad” de Ducati) y ver cómo Crutchlow lo intenta y se queja y lo intenta y se queja y lo intenta y se queja para tener aún más claro que Honda depende de Marc Márquez tanto como Yamaha lo hizo de Rossi en 2004 o Ducati lo hacía de Stoner en 2007. Fuera de Marc no hay nada, y fuera de Marc no hay nada porque esa moto sigue siendo un mal bicho a la medida del mejor piloto de la parrilla.

De no ser por el espectáculo del pasado año con el cambio de posición en la Ducati que pilotaba Lorenzo, parece díficil creer que en Honda no tengan la experiencia y medios suficientes para hacer una moto más “universal” a no ser que un piloto determinado (se llame Lorenzo o como sea) se lo indique. Desde luego que el puesto de Jorge está por delante de Crutchlow y Nakagami, eso en innegable, exigible y criticable, pero también habría que exigirle a Honda, o al menos esperar de Honda “que sea Honda”. No se libra ninguno de la quema, y el pirómano es Marc Márquez, que con su estado de forma, talento o como se quiera llamar, sigue maldiciendo con sus triunfos, lideratos, lucha y espectáculo al resto de las Honda.

Alfredo Prádanos | .

Mapping 73: La explosión de Alex Márquez desde los clasificatorios del GP de España (coincidentes con las nuevas especificaciones de Dunlop para la categoría) recuerda bastante a la explosión de Lorenzo en Ducati el pasado año. Incontestable con dos victorias seguidas, Alex está mostrando la cara que nos ha negado en todo su periplo por Moto2, la de un piloto dominador que está dispuesto a partir la pana. Resulta ilusionante verlo ganar con tanta autoridad, a la par que tranquilizador con los contínuos cantos de sirena que ya le sitúan en MotoGP para el año que viene, mucho mejor llegar a MotoGP habiendo demostrado ser un ganador de verdad en Moto2 que de otra forma. Por otra parte esta explosión de Alex también recuerda un poco al debut de la categoría, cuando Toni Elías y Andrea Iannone (qué bueno era este chico) se repartían el dominio incontestable de las carreras según iban evolucionando los chasis y motos recién paridas, como es el caso de las nuevas Moto2 con el debutante motor Triumph (igual alguien no se ha enterado todavía, llevo tres días leyendo el palmarés de Petrucci digo que igual alguien que lea noticias especializadas de motociclismo igual no sigue el motociclismo, así que recuerdo lo del motor Triumph). De igual manera también recuerda toda la conspiranoia que se genera cada vez que existe un cambio de especificaciones de nuemático y algún piloto consigue o deja de conseguir buenos resultados. Podríamos pensar que en el caso de Alex pareciera como si llevaran más tiempo que los demás poniendo la moto a punto para las nuevas gomas, podríamos pensar que Dunlop está beneficiando a este o a aquel piloto, pero en ese caso también habría qué pensar quién han sido los beneficiados y los perjudicados en el pasado. Nos podemos liar y mucho si seguimos por este camino sin más información que la que nos llega salvo que con unas gomas gana un piloto y con otras el otro, así que una vez que ya he sacado el tema, lo cambio.

Mapping 10: Hombre, parece que Luca Marini ha despertado… (cambio de tema zanjado)

Leopard Racing

Mapping 48: No sé quién me gustó más en la carrera de  Moto3 en Mugello entre estos dos pilotos que no son el ganador de la carrera, Toni Arbolino. Por un lado me encantó las ganas y posibilidad de haber roto la carrera, bien por motor bien por pilotaje, de Lorenzo Dalla Porta, y por otra parte la absoluta discreción y erupción en la última vuelta de Jaume Masiá que no deja de sorprender. Quizá fueron los dos pilotos más destacados, para mí, de un pelotón caracterizado por la irregularidad del resto de pilotos, la recurrente e insistente falta de motor de Arón Canet. Entre Dalla Porta y Masiá podríamos esgrimir una de esas comparativas “trabajo vs talento”, el momento del italiano en un gran equipo como el Leopard (dónde sólo Marcos Ramírez tiene problemas mecánicos), y también podríamos decir que son dos de los tres o cuatro destacados de un año vacío de favoritos en la categoría, algo que bien podría explicar la desaparición de la agresividad innecesaria que veíamos el pasado año en la categoría. Bueno, salvo en casos puntuales, pero ni Gabriel Rodrigo ni Brad Binder la liaron en esta carrera. De Rodrigo decir que se cayó solo, sin saber por qué, cuando la carrera aún era lenta y hay quien se empeña en meterlo entre los mejores de la categoría y yo, como Gabi con su caída, tampoco sé por qué. Salvo sorpresón o liada parda, dudo mucho que vuelva a nombrar en lo que queda de temporada a Rodrigo ni a Binder, de repente ha dejado de apetecerme.

Mapping 9 bis: y qué bonito, sin entrar en muchos detalles, ver cómo en Moto2 tanto Jorge Navarro como Augusto Fernández suman y siguen firmando buenas actuaciones.

Monster Energy Yamaha MotoGP

Mapping Azul Oscuro Casi Negro: y como en la decoración de sus motos, así deben estar las cosas en Yamaha, una situación empeorada por la ni tan real ni tan ficticia actuación del rookie Fabio Quartararo (del que ya sabemos que en condiciones de clasificación va muy rápido) que no hace más que ahondar en las no victorias de Yamaha, aquella marca que al inicio de temporada ponía a Valentino Rossi como candidato real al título de MotoGP rozando el liderato con los dedos. No voy a entrar demasiado en temas técnicos sobre las bondades o no de la Yamaha, supongo que como cualquier MotoGP es una moto que al límite será más o menos crítica, y entonces es a los pilotos a los que les toca marcar la diferencia, esto que decíamos que Dovi no hace en Ducati. Con unos tiempos tan apretados y tanta urgencia de resultados, con una forma de clasificar que no está favoreciendo en nada a Valentino Rossi al verse abocado a trabajar para entrar en la Q2 al tiempo que se toma (como siempre ha hecho) su tiempo para encontrar los settings del domingo y viendo como Maverick Viñales sigue transmitiendo la sensación de estar dando palos de ciego en su metodología de trabajo, puede que la crisis de Yamaha no sea tan mecánica como de box, de metodología y de forma de hacer de cada piloto.

Y como en el caso de los neumáticos, una vez me he metido en el jardín me salgo.

Mapping azul brillante reluciente: Cómo nos gusta Alex Rins y ese ser simbiótico que forma con su Suzuki. No se me ocurre qué más decir. Que siga la fiesta, por favor.

Seguro que me he dejado muchas cosas en el tintero, los dos últimos GGPP me han pasado de puntillas, así que  espero que nos veamos, en tiempo y forma y como tarde, tras el GP de Montmeló. No olviden vitaminarse y mineralizarse.

Manolo Fernández.

 

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