Manolo Fernández cambia de paddock

No quiero extenderme mucho ni resultar intrusista en lo que pueda escribir David en su habitual sección “A Cámara Lenta”, simplemente quiero dejar dos conceptos del Mundial de las motos de calle que me están rondando la cabeza y que no me gustan nada.

La llegada de Dorna como promotor del Mundial de SBK parecía destinada a dar estabilidad a este campeonato en un mercado y público que nada, o poquito, tiene que ver con la masa de MotoGP y en países donde la ausencia de pilotos representativos en MotoGP hacen de las Superbikes carreras más atractivas.

Pero los movimientos del pasado año y los sucesos acaecidos en Philip Island me llevan a pensar que lejos de querer reforzar el campeonato, Dorna ha puesto este Mundial a los pies e intereses propios del Mundial de MotoGP (y sus componentes).

En un fantástico artículo díficil de digerir por todo lo que conlleva de Manuel Pecino en MotorLuNews ya nos pusieron sobre aviso: el dominio de Rea en Superbikes (recuerden, uno de los pilotos que Honda pretendía retener sobre una CBR diseñada para no ganar en SBK) molestaba a aquellos constructores que invierten un pastón en MotoGP y ven con Kawa y su buen trabajo vende más ZX’s que otras marcas que se empeñan en mantener su misma moto con distintas pegatinas durante 10 o 15 años en el mercado, como podrían ser Aprilia u Honda.

Max Biaggi

En este artículo  presenta la llegada de Bautista como un freno a los éxitos de Rea (Kawasaki) que tanto molestan a las marcas que participan en MotoGP, y por lo visto en Australia, junto con las conocidas restricciones revisables sobre los motores, de momento funciona: la Panigale V4R es un avión en los primeros 100 metros, dónde Bautista marcaba la diferencia visiblemente en la Superpole y reabriendo, a base de potencia italiana, injustas comparaciones sobre la valía de los pilotos de la categoría, ya que el abajo firmante no duda del excelente trabajo que Álvaro Bautista podría hacer sobre una Kawasaki, simplemente duda que fuera tan dominante como lo exhibido en Australia.

Por otra parte, la falta de respeto al campeonato se hizo aún más patente en la carrera de SuperSport. Un nuevo “flag to flag” para preservar la imagen de Pirelli que ya tuvo problemas el año pasado. Con esta acción el promotor cuyo nombre no quiero acordarme no es que proteja la imagen de uno de sus más potentes patrocinadores (con lo que Pirelli ya no es proveedor, sino uno de esos clientes que siempre tienen razón), sino que lo hace adulterando la competición cambiando las reglas con las que los distintos equipos no contaban y, sobre todo, dan por bueno el no trabajo de su proveedor/cliente que pone en manifiesto riesgo la integridad de los pilotos, aquellos que salen a pista y que no son ni proveedores ni, por lo visto, clientes a los que proteger. Vale que los Pirelli utilizados son neumáticos que se comercializan al público, pero si somos capaces de inventarnos un estúpido cambio de neumáticos en seco para los que ni las motos ni los equipos están diseñados (vease a Caricasulo llevándose puesto el caballete), bien se podrían traer otros neumáticos a Philip Island.

Con un promotor plegado a las peticiones de constructores que ni participan directamente ni invierten en SBK y dejando claro que el prestigio de una categoría como SSP es algo secundario frente a la imagen de Pirelli, es fácil comprender que el monopolio del promotor cuyo nombre no quiero acordarme sobre SBK y MotoGP no parece estar trayendo nada positivo a uno de los dos y que ha terminado cruzando el límite que no ha sabido ni querido separar la identidad, independencia y objetivos de ambos campeonatos. La falta de prensa in situ y el dominio de la señal y las noticias salientes bien podrían hacer el resto para un trabajo redondo.

Una vez roto el límite, qué será lo siguiente, ¿expulsar a Kawasaki del WSBK si no participan en MotoGP o Moto2?

Suscríbete a nuestro boletín de noticias