Manolo Fernández nos comenta sus impresiones tras el Gran Premio de España en Jerez
Repsol Media

Mapping 99: al final el abajo firmante dispone de la información que dispone que no es otra diferente de la que usted, avispado lector, pueda tener. Para bien o para mal, la información que disponemos es la que es: Jorge Lorenzo no está bien sobre la Honda. Y uno empieza a recordar esa delgada línea que separa al Lorenzo que funciona del que no, esa delgada línea en la que Lorenzo se siente a gusto sobre una moto de sobre la que no, que según la información de la que disponemos, va desde la confianza en el filo de aquellos Bridgestone aún en Yamaha que llevaban a Jorge tanto a la victoria como a vérselas putas por entras en los puntos, con la posición encima de la Ducati (pero no nos engañemos ni seamos simplistas, decir esto es negar el final de temporada 2017 dónde Lorenzo dejaba pasar a Dovizioso según aquel Suggested Mapping 8) a ese momento en el que Lorenzo se planta segundo en el FP1 y depende de un error de Pol Espargaró para terminar el duodécimo (y por favor, no digan doceavo que eso es una fracción y no un ordinal).

“Ay los nubarrones” que me comentaba Paco cuando hablabámos de él en la cumbre de la Carrasqueta, esos nubarrones que le cuesta a Jorge coger y que desde aquella carrera maldita a la par que heroica en Assen aparecen con cierta asiduidad en el box de Lorenzo y que antes o después acaban desapareciendo, o al menos eso esperamos una vez más. Lo excepcional del mal resultado de Lorenzo en Jerez es la cantidad de dudas que levanta por el camino, no sólo sobre él mismo (que no las podemos ni las puede negar, mientras haya alguien que lo haga mejor con esa moto podemos esperar más de Jorge y en Jerez fueron todas las demás más una, la de Stefan Bradl…) sino sobre la misma moto.

Y es que vaya “deja vu” nos está dejando este dream team con el Team Ducati de 2007 y sucesivos años de la 800. Si Casey Stoner pudo ser la maldición que hizo a la Ducati una moto ganadora mientras otros pilotos como Melandri o Hayden se peleaban por entrar en los puntos, quizá Marc Márquez no sea una maldición tan-tan diferente a aquella. Probablemente podemos pensar que Lorenzo o el resto de las Honda no terminan tan-tan lejos, a tantos segundos, como lo hacía Melandri de Stoner, pero es que realmente nadie termina tan-tan lejos de Márquez como para decir que lo están haciendo mal: Bradl llegó a 13 segundos de Márquez y no hace falta rascar mucho en los archivos para encontrar podios que se completaron con esa diferencia de tiempos. Pero lo cierto es que en Jerez, en carrera, el resto de Honda y especialmente Jorge Lorenzo estuvieron a la altura de dos cenicientas, una rica la KTM y otras más humilde como la Aprilia, pero dos cenicientas al fin y al cabo. El viernes, Johann Zarco entró al box de KTM gritando que el “chasis es una puta mierda y la electrónica también”, y se refería a la KTM, no a la Honda de Lorenzo. Bueno, ahora se puede ser todo lo cruel que se quiera y en especial con Lorenzo, un piloto cuyos incómodos éxitos para según quién le hace ser uno de los más criticados (cosa que nunca le pasó a Colin “buen chico” Edwards), pero esa desconfianza de Jorge al atacar la curva le pone a él y a su moto a la altura de esa puta mierda que Zarco vocifera (y tienen razón aquellos que dicen que en francés los tacos suenan mejor).

KTM Factory Racing

La Honda parece “algo mejor” que el año pasado pero la confianza de Jorge parece involucionar con el paso de las vueltas. Y esa “maldición” llamada Marc Márquez ganando con solvencia, ganando a lo Lorenzo (un momento, ¿no estará intentando y consiguiendo ganar a lo Lorenzo para desmoralizar a su compañero/rival?), no debe ayudar mucho. Pero hay un tema que no debemos olvidar: que Lorenzo no es Melandri, Edwards ni el añorado Hayden. Y esa información la hemos constrastado, querido lector, varias veces.

noel | .

Mapping 24: (vaya foto bonita, ¿verdad?) vamos a ver si Niccoló Antonelli explota definitivamente en la categoría desde que llegara con la vítola de futuro gran campeón italiano allá en (cuidado que voy) 2012. Suma su cuarta victoria (dos en 2015 y una en 2016) en la categoría pero sobre todo, destila mayor regularidad que en los últimos años en los que se le estaba esperando. Quizá haya sido justo eso, que este año no se le esperaba y que en el  Sic58 debe haber mucho cariño al piloto (porque si no lo hay, ya me diréis qué pinta Paolo Simoncelli pisando un circuito en vez de renegar de ellos). Una gran carrera de Antonelli y de Tatsuki Suzuki, que con mayor o menor fortuna viene asomando la patita lo que llevamos de temporada, y al final, un gran triunfo del ya nombrado Simoncelli senior, señor de su orgulloso castillo al borde del infarto cuando sus pilotos están en pista en vez de portador de lágrimas de cocodrilo buscando cámaras de TV. Por cierto, qué bien Celestino Vietti, sumando su segundo podio en las 8 carreras que lleva como mundialista. A ver si el Sky VR46, Uccio y Gelete, lo manejan mejor que todo lo que ha pasado por sus manos.

Por cierto qué rara la maniobra, el incidente entre Antonelli y Marcos Rodríguez en plena pugna por la victoria. ¿Por qué cortó gas Antonelli? ¿Nadie se lo pregunta para sí mismo? ¿nadie de Dirección de Carrera le va a preguntar?.

Suzuki Ecstar

Mapping 42: (vaya otra foto bonita, ¿verdad?) que dice Alex Rins que aún tienen que mejorar en las frenadas, y lo dice con autoridad, como lo diría un piloto oficial cabreado que está a un solitario punto del líder de la categoría. Que duren mucho los dias felices del matrimonio Rins y Suzuki, por favor.

Un matrimonio que junto con otras llegadas magnifícas como la de Fabio Quartararo y Franco Morbidelli con muchos de los componentes que algún piloto oficial no quiso en su staff, como la manera en la que se aprietan los tiempos de carrera, como ese modo Ducati 800 que destila Honda (incluso adoptando soluciones similares a las que introdujo Preziosi en aquella moto, con parte ciclo en fibra de carbono…), con un Rossi que está pero que no termina de llegar, con un Lorenzo que no está, con Dani retirado, con un Dovizioso que es el mayor contendiente de Márquez según la carrera y con un Márquez al que le crecen los enanos llegados de Moto2, una serie de elementos que sencillamente no estaban en el ciclo, digamos, 2013/18.

¿Estamos al inicio del relevo generacional más bestia desde 1994?

Mapping 87: estoy realmente contento por Remy Gadner. No sé a vosotros, pero su caída me recordó a la que Axel Pons sufrió en el CEV hace unos cuantos años con no muy buenas consecuencias para ambas piernas de Axel. Lo dicho, muy contento por Remy.

Team Pons

Mapping 80: qué bien que le están yendo las cosas al Pons Racing desde que Héctor Barberá (el hombre al que le desaparece una SSP y le aparece una SBK) abandonara el equipo. Lo mejor que trajo Barberá en su regreso al Pons fue que lo sustituyera Augusto Fernández, que nos sorprendió tanto verlo delante que a mi se me hizo obligatorio hacer un recuerdo de su fantástica llegada al Mundial de Moto2 el pasado año. Vale, no sólo la salida de Barby, quizá toda la llegada de los cambios al motor Triumph, la sólida alianza de años de Pons con Kalex y la fantástica adaptación de todo el conjunto a los cambios introducidos por Dunlop a partir de Jerez (ojito que esto pueda ser el punto de inflexión de Alex Márquez este año) también debe contar. Lorenzo Baldasarri lidera con tres de cuatro ganadas y Augusto, uno de esos nombres con poquito nombre, una de esas joyas raras que llegan desde el CEV de Moto2 al Mundial, nos ha recordado lo que ya apuntaba el pasado año. Y Pons, como casi cada año, en la pomada o muy cerca.

Mapping 16: ¿Vistéis la carrera de Andrea Migno? Yo tampoco. En la tabla de tiempos salía su nombre fuera de los puntos hasta que en el último tercio de carrera las caídas de otros le permitieron entrar en ellos. Y poco más que decir.

Mapping los dos de siempre: sencillamente, Darryn Binder apartó de una ostia a Jaume Masiá y Gabriel Rodrigo un poco más hace lo propio con Albert Arenas en su esperada reaparición. En el caso de Rodrigo ni siquiera Massimo Campana, el técnico del Gresini que le gusta más la cámara que a un tonto un lápiz, el que ve la paja en el ojo ajeno, ése Massimo Campana no pudo defender a Rodrigo y apuntó su exceso de innecesaria fogosidad. Pues nada, que saludos a Dirección de Carrera y todo eso, y que a ver cuando ven enteras las carreras de Moto3. Otro que entró al bulto en la última vuelta fue Lorenzo Dalla Porta. No quiero pensar que si el bulto que intentó apartar de su camino no hubiera sido Arón Canet, con quién está llamado a luchar por las victorias y el Mundial, quizá si no hubiera sido Arón hubiera medido mejor su agresividad.

VdS Estrella Galicia 0'0

Mapping 0’0: está todo por ver y comprobar, pero el VdS Estrella Galicia 0’0 dejó en Jerez mejores impresiones sin grandes resultados que en el resto de circuitos. En el caso de Alex Márquez parece que la llegada de las nuevas medidas de neumático traseras y compuestos delanteras le permiten jugar y ser más incisivo. . Y sobre todo, un equipo que está muy en duda sacó pecho en la especialidad de la casa Monlau y sacó una moto adelante cuando todo estaba perdido tras la primera salida de Moto2. En el otro lado del box, Xavi Vierge no pudo ser tan rápido como para llevarse la pole pero dejó sello en Jerez para un sexto puesto que sabe a poco y en el Brad Binder terminó sacándolo de su trazada, un Binder el bueno que se debe estar viendo impotente sobre una KTM que daba la impresión de no girar como debía, de pedir un pilotaje muy Bautista en SBK, retrasando la frenada pero con el mismo motor que el resto de los participantes no marcando diferencia en aceleración. Volviendo al equipo VdS  esperemos que, como en el caso de Jorge Navarro otra vez en el podio, la de Jerez sea una tónica que se mantenga en el tiempo.

Mapping 04: se me hace fuera de lugar la actuación de Andrea Dovizioso en Jerez, quizá acertada y conveniente, un cuarto puesto que puede valer su peso en oro si Dovi ataca cuando le toque, pero la verdad, con Rossi y Lorenzo fuera de juego, con un Danilo Petrucci respetando en demasía al número uno de la marca ese cuarto puesto creo que nos deja a todos un poco fríos, máxime en una época en la que en MotoGP el que no corre vuela.

Monster Energy Yamaha

Mapping 12: Interesante cambio de papeles en el Monster Energy Yamaha, con un Valentino Rossi al que le costaba mucho adelantar al principio de carrera para ser de los más rápidos al final, o lo que es lo mismo, haciendo la carrera típica de su compañero de carrera Maverick Viñales que por fin volvió a cuajar una buena actuación sobre la Yamaha y para su regocijo personal, mejor que la de Rossi. Y para nuestro mejor entendimiento de la situación, nos dejó la perla del Gran Premio en una frase lapidaria que creo que ha pasado demasiado desapercibida: “tenemos que aprender mucho del equipo satélite” (y no voy a entrar en insistir que este equipo era suyo el pasado año, oh vaya, ya lo escribí).

Petronas Yamaha

Entre esta perla, el resto de declaraciones de Viñales achacando su mejoría a cambios en la metodología (lo que hace ver a un tipo que aspira a ocupar tu plaza como Franco Morbidelli por delante tuyo…) y el inesperado cambio de papeles con Rossi en carrera no hacen más que confirmar, o más bien reforzar la sospecha de que en el Monster Yamaha son un pollo sin cabeza, o mejor dicho, con una cabeza poco definida o quizá muy cambiante en cuanto a soluciones aplicadas. Quizá, como en el caso de Honda, la Yamaha se haya convertido en una moto muy crítica en la que es tan fácil ir muy rápido como no irlo con la diferencia de no contar con esa maldición llamada Marc, pero bueno, supuestamente los prototipos siempre han sido así: críticos. Lo que está claro que todos estos altibajos de rendimiento de uno u otro piloto no desmuestran un conocimiento exquisito de cómo hacer funcionar la moto, una situación agravada por las buenas actuaciones de los satélites del SIC Racing y que hace que a cada Gran Premio se ponga en entredicho cada una de las buenas actuaciones de sus pilotos porque, repasemos todo el 2018 y lo que llevamos del 19, nada parece garantizar que vayan a ser estables.

Por cierto, me gustaría felicitar a Aleix Espargaró por su pilotaje perfecto y sin fallos que está haciendo según declara él mismo una y otra vez: no se puede pilotar mejor que lo hace él, aún a pesar de la Aprilia. No seré yo quien le vaya a quitar méritos a Aleix, pero vuelvo en insistir en que ningún piloto está por encima del rendimiento de su moto, por mucha maldición tipo Stoner o Márquez que seas. Así que felicidades Aleix por llevar a la Aprilia a su nivel.

Seguro que me dejo muchas cosas, pidiendo perdón por ello nos vemos, como tarde, tras Le Mans. No olviden vitaminarse ni mineralizarse:

Manolo Fernández.

 

 

 

 

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