Alfredo Prádanos | .

Mapping 42: cuando estamos hartos de ver y esperar nombres que nos vienen renombrando desde antes que lleguen al FIM CEV (por ejemplo) o que se presentan como el anti alguien, con páginas de periódicos y publicaciones afines dedicadas a una promesa que no ha cumplido nada para llegar al Mundial con una premura que en muchos casos no hace mucho más que convertir en caramelo requemado el azúcar que pudiera tener un joven piloto, cuando estamos hartos de “intuir” con dos o tres años de antelación quién y con qué equipo llegarán al mundial de Moto3 pilotos que acaban de llegar al FIM CEV, por méritos propios y de maquinaría de management, una victoria como la de Marquitos Ramírez en Montmeló nos devuelve cierta fe en este deporte que tan fácil se diluye cuando te paras a pensar en los que no llegan y en los que están.

Laurel para el ganador que gana.

Marcos Ramírez llega al Mundial de Moto3 tras tener que haber demostrado siete veces que es un gran piloto le des la moto que le des, tras verse apartado del glamour de los grandes apellidos y equipos que te dan línea directa con Carmelo para llegar al Mundial, que un piloto currante de los de verdad como Ramírez, acusando presión, con muy poquita confianza de los que tenían plazas en el CEV aunque ganara carreras con ellos, con un fugaz  palmarés en SSP muy por encima de lo que puedan demostrar otros a los que se les pierden las motos,  con KTM dándole la espalda en el pasado cuando era su mejor piloto en el Mundial, con un Leopard aparentemente volcado con Dalla Porta en el presente, que vuelva una y otra vez para recordarnos con un guantazo que está ahí, que sigue ahí y que es de los buenos porque a los buenos les da igual lo que le des que te la lían cuando pueden, porque a los buenos pilotos no les hacen falta grandes padrinos. El Karma, le ha dado a Marcos su primera, esperamos de unas cuantas más, victorias en el Mundial. El mismo Karma que dentro del Leopard rompió la moto de Lorenzo Dalla Porta dejando al pelotón de Moto3  huerfáno de un piloto con voluntad de líder y que poco o nada hubiera cambiado el resultado: en Montmeló Ramírez pudo ser de los mejores en todo momento. Que aprendan del Karma en el equipo.

Alex Marquez, Catalunya Moto2 race 2019 Alfredo Prádanos | .

Mapping 73: Tercera victoria consecutiva de Alex Márquez en esta temporada y el abajo firmante, que tiene la manía de no creer en las coincidencias espacio temporales no puede más que acordarse de la llegada de las nuevas especificaciones de Dunlop para las potentes Moto2 con motor Triumph que, por cierto, no han devuelto la lucha ni las carreras divertidas a la categoría intermedia a la que nos referiremos como dormitrón más pronto que tarde. Tres victorias que parecen una compensación kármica hacia la falta de resultados de Alex Márquez hasta la llegada de los nuevos compuestos, pero que habría que mirar con lupa. Márquez se quejaba de la falta de compuestos para elegir en Moto2 para poder competir por la victoria, y eso es justamente lo que ha traído Dunlop: más compuestos para elegir, que ningún piloto o fan a comisión se rasgue las vestiduras porque nadie le ha privado de sus gomas favoritas, con lo que no se puede hablar de una conspiración que favorezca a un piloto u a otra marca como si estuvieramos debatiendo de una MotoGP pasada cualquiera, sino de un proveedor que al fin parece ponerse a la altura de la categoría que provee, la categoría de un Mundial deslucido, previsible, aburrido y que los soplos de aire fresco que traen Augusto Fernández (por dios, escuchad el MotoRaceNation dedicado al GP de Cataluña) o Jorge Navarro le dan cierto espectáculo que ni Dorna ni DAZN aprovecharán salvo en caso de caída o polémica.

Sky Racing VR

Mapping 10: hablar de pilotos como Ramírez o Fernández, que llegan al Mundial por vías atípicas y consiguen resultados obliga a hablar de otros con trayectorias similares como Xavi Vierge (o Iker Lecuona) aquellos que llegan por el cauce típico y más común como el caso de Luca Marini, y de cómo la paciencia que se le aplica a unos no la disfrutan los otros, y sin poner nombres, vamos a pensar en pilotos a los que se les disculpa públicamente su falta de resultados porque son muy altos para la Moto3, que si en Moto2 son mejores o porque sencillamente el chaval le pone mucha ilusión y nadie quiere romperle el corazón bajandole de la moto porque qué puede valer más que la sonrisa de un niño que lleva 6 o 7 echando polvos y que ya tienen edad para tener un título universitario frente al mutismo y el olvido de los Vierge, Lecuona o Ramírez cuando las cosas no salen como tienen que salir. Bueno, la paciencia con Alex Márquez se justifica porque tampoco había una falta de resultados bestial, pero el paso atrás de Marini es un poco preocupante si le llega a costar tanto volver al podio regularmente como le costó con las antiguas Moto2 motor Honda, concretamente cuatro temporadas en equipos y motos punteras. Y aún así, Marini es mejor piloto que mas de la mitad de los que habitan por Moto2 rellenando parrilla, y quién sabe que cuántos de MotoGP. Una paciencia en equipos punteros que recuerda a la que se está teniendo en Moto3 con Andrea Migno o Niccoló Antonelli, que recuperan la figura de aquel piloto especializado en hacer un podio al año para renovar.

Gresini Racing

Mapping 19: por cierto, la carrera de Moto3 resultó, al margen de la alegría que nos dió y se dió Marcos Ramírez, la más estúpida y la más llena de estupideces de lo que llevamos de año. Con Dalla Porta fuera de ella se bajó el ritmo espectacularmente y no entiendo por qué, pues el italiano no consiguió irse ni despegarse de ninguno de los que después bajaron el ritmo. Jaume Masiá perdió la oportunidad de lanzar un órdago al Mundial, Niccoló Antonelli perdió otra nueva oportunidad de posicionarse como un piloto sólido de cara al título, así como Tatsuki Suzuki  y Arón Canet, por cierto, sí aprovechó para seguir líder y sorprender a final de carrera a la chita callando y en un equipo volcado con él y no de esos que dependes de apellidos o padrinos para que tengan paciencia contigo, y a las dudas que el EG 0’0 no ocultaba sobre Canet el pasado año a estas alturas me remito.

Pero dentro de las estupideces de la carrera, de la categoría, al final siempre hay dos tipos que a mi modo de ver las cosas terminan destacando y con diferencia. Si bien Darryn Binder, ése piloto de buen apellido al que justamente se le acusa desde medios y otros equipos de estar en medio de muchos incidentes volvió a hacer de las suyas en Montmeló, cerrando el paso estupidámente a Masiá, quiso el puto karma que Gabriel Rodrigo, presa de ése vínculo kármico que le une a Binder (vínculo kármico, qué manía le voy a coger a ése concepto…), se llevara puesto puestísimo a Binder trazando una curva con mucha valentía, ningún freno y nula inteligencia para un tipo que cumple su sexta temporada en el Mundial. Y que Massimo Campana se eche las manos a la cabeza (siempre y cuando enfoque una cámara de televisión) culpando a Binder de todo lo malo que le pasa al piloto que corre en su equipo que es Rodrigo uno de esos pilotos que ha de tener un ilustre padrino que otorga la paciencia infinita a aquellos que lejos de conseguir resultados en seis años no hacen más agravar y agravar sus errores de pilotaje a medida que la presión les puede. Ya tiene Rodrigo que hacerlo bien para que vuelva a gastar tiempo en escribir sobre él, desde luego palmeros mediáticos que intentan convencernos de su valía y de la ilusión y valor de su sonrisa cuando pilota ya nos sobran, a ver si alguno de los que va de objetivos por DAZN le va soltando los palos que Binder recibe y que también merece en vez de tomarnos por tontos a la audiencia.

Va, vamos al lío que me enrollo.

noel | .

Mapping 99 y todo lo que ocultó: intentando darle un voto de confianza a Jorge Lorenzo en su adaptación a la Honda uno se ha estado callando durante 8 GGPP sobre el más que pobre rendimiento del mallorquín sobre la Honda. Por primera vez en todo el año Lorenzo fue capaz de clasificarse directamente para la Q2 y si bien no consiguió una gran posición de salida si aprovechó muy bien para meterse, durante vuelta y media, en la lucha por liderar la carrera. ¿O a dónde creiaís que iba?. Pero la lió parda. Pardísima. Y podemos excusarle como queramos, y probablemente existan motivos para excusar la debacle que Lorenzo provocó en MotoGP, probablemente Dovizioso iba demasiado lento en esa curva, de hecho no sólo Lorenzo iba a comerse al italiano sino que Maverick se abría para esquivarlo, probablemente esa curva sea un embudo estúpido que, por mucho que se niegue, ha causado y causará muchos más problemas de los que nunca tuvo que evitar privándonos de la preciosa parabólica del estadio, probablemente el tren delantero de la Honda sea demasiado crítico para soportar una corrección que la Yamaha o incluso esta excelsa Ducati 2019 parece saber aguantar, probablemente que Dirección de Carrera no haya sancionado a Lorenzo nos da pistas para creer que el strike fue inevitable , pero lo que es innegable es que Jorge Lorenzo sabía que esa curva estaba allí y el riesgo que conllevaba. Y ahí, la responsabilidad es única y exclusiva del piloto, máxime si se llama Jorge Lorenzo.

Luego viene todo el mal karma que queramos echar encima de Jorge Lorenzo. Porque si esto pasa en Moto2 o en el pelotón de pilotos a olvidar de Moto3  ahora mismo ni lo estaríamos comentando, no habría pasado nada. Si Maverick Viñales no necesitara justificar su presencia en el equipo Yamaha de fábrica con un resultado digno después de demasiadas carreras, no estaría tan cabreado con Lorenzo tratando de poner en la figura de Lorenzo y los pilotos que le tiran todo lo que el Karma le trae por no estar pilotando a la altura de lo que se le espera. Y es que las Yamaha rindieron, fuera de todo pronóstico, excepcionalmente bien en Montmeló, en gran parte porque por fin clasificaron “bien” para salida. La carrera y el karma de ese año y pico en el que andan perdidos pusieron el resto en una nueva falta de resultados. Aunque por lo menos, esta vez no es achacable al equipo ni pilotos, pero con buen trabajo el karma te las devuelve mejor.

Si Andrea Dovizioso dependiera de él mismo para batir a Marc Márquez, tampoco tendríamos la sensación de que esta Mundial empieza a declinarse demasiado al lado de Márquez porque Jorge Lorenzo iba “teóricamente” despendolado en las primeras vueltas (algo discutible y sin negar que Lorenzo conocía los riesgos de esa curva). Para mayor de los males de Dovizioso, el puto karma que lo sacó de pista ha querido beneficiar al peor rival que puedas tener: tu compañero de equipo. El aparente conformismo de Dovi en los pasado GGPP con las quejas vertidas sobre una moto que, a mi entender, es la mejor de la parrilla ha combinado con la servidumbre de un equipo hacia un piloto que no depende de él mismo para batir a Márquez, y es que la gran distancia que Marc le saca a Dovi en la tabla de la general se debe, entre otras cosas, a que Dovi ha empatado en abandonos con el de Honda, dejándonos en puntos una diferencia más “realista” que la que teníamos hasta ahora. Todo ello ha hecho despertar al piloto que Petrucci lleva dentro, y veremos a ver qué pago reclama el karma, qué coste tiene poner todos los huevos en la cesta de Dovizioso. De momento Petrucci ya dijo que no sabe si debe respetar la posición de Dovizioso en pista ahora que practicámente han empatado a puntos y que éste será un punto a debatir en su esperada renovación con Ducati. Mal Karma para Dovi, mal karma para Ducati, ver como el piloto que invitaste a abandonar el equipo lastra las opciones de título de Dovizioso…

Y al que le da igual el karma es al de siempre, a Marc Márquez. ¿O no?. Da la sensación que Marc anda muy escocido con el tratamiento que Honda le está dando a Jorge Lorenzo intentando que el mallorquín se adapte a la moto, los recaditos a Lorenzo (y a Honda) en la prensa y declaraciones son bastante nítidos, pero quiso el puto karma que todo se viera apagado por la líada parda de Lorenzo, quien contra todo pronóstico, iba a por nota, iba a por 25 puntos en Montmeló, y quien sabe qué habría pasado si Jorge hubiera recordado los riesgos de la nueva curva 10 de Montmeló. El puto karma se los recordó.

No olviden vitaminarse ni mineralizarse, nos vemos tras el Gran Premio de Holanda.

Manolo Fernández.

 

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